¿Por qué pasarte a la cosmética water-free?

En España, históricamente se han desestimado las fórmulas oil free, porque siempre se ha pensado que dejaban grasa en el rostro y que podían producir acné. Este mito en multitud de países del mundo, realmente ha probado no tener base científica que lo sostenga, y desde hace ya un tiempo incluso, las grandes compañías cosméticas están realizando un giro en sus fórmulas, tratando de incorporar ingredientes que no son oil free, sino que son water -free.

¿Y cuál es la causa de querer eliminar el agua de las fórmulas?

La primera y más obvia es, por un lado, el impacto medioambiental que la industria cosmética está teniendo sobre el consumo de los recursos hídricos del planeta.

Algunos números:

– Menos del 1% del agua del planeta es potable y accesible de forma natural

– 748 millones de personas se ven privadas de agua potable en el mundo

– De media, un producto cosmético estándar (crema, loción …) contiene entre un 70 y un 95% de agua. Sobre este punto regresaré más tarde. (Los activos están diluidos)

– Los pasos de fabricación de un producto de belleza requieren además, varios miles de litros de agua (en este caso, se llama «agua virtual» para el producto terminado).

– El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que para el año 2025, dos tercios de la población mundial pueden estar en riesgo de escasez de agua, lo que implicará probablemente racionamiento de los recursos hídricos en gran parte de la población mundial.

Los consumidores que adaptamos nuestro comportamiento hacia un estilo de vida más sostenible, esperamos que las empresas de cosmética coincidan con estos esfuerzos.
 

La segunda causa, que gusta menos a los consumidores finales es que agregar agua en una fórmula cosmética también puede causar varios problemas, como la necesidad de agregar conservantes en la fórmula, porque el agua es un ingrediente base que se contamina muy fácilmente por bacterias y otros microorganismos. Por tanto, la presencia de conservantes es esencial en las fórmulas a base de agua. Pero estos conservantes, que destruyen las bacterias y microorganismos de las fórmulas, además de afectar a la microbiota de la piel, pueden en algunos casos causarle efectos adversos importantes como irritación y alergias.

Otra causa es la ética en torno a la fórmula. Si como mínimo el 70% del cosmético (crema, ampolla, sérum, bruma, champú, loción…) es agua, y otro porcentaje se destina a conservantes y perfumes, con qué porcentaje de principios activos cuenta el producto en cuestión? Y si ese principio activo se encuentra diluido en tal cantidad de agua de la fórmula, ¿será realmente eficaz? (aquí da para escribir muchos artículos).

Como consumidores, queremos que nuestros cosméticos cumplan lo que prometen. Y en este aspecto, la cosmética water- free puede ser tu gran aliada.

En el caso de las formulaciones realizadas a base de aceites (como los de Sarah Becquer), el entre el 99% y el 100% de la fórmula son activos encaminados a trabajar sobre tu piel. Los aceites además tienen la capacidad de reforzar las membranas celulares, tan alteradas ahora por el uso continuo de mascarillas protectoras, y de impedir la pérdida de agua transepidérmica, por tanto su deshidratación, al tiempo que aportan oligoelementos, vitaminas, ácidos grasos esenciales y antioxidantes. Actúan como excelentes nutrientes y reparadores de la piel, y también se pueden incorporar a sus fórmulas activos antiedad como el retinol, permitiendo que sea tolerado por todo tipo de pieles. Incluso ayudan a regular la producción de sebo y reducir el acné y el maskné.

También son unos maravillosos limpiadores faciales, adorados y aclamados por las pieles sensibles y secas, así como las mixtas y grasas cuyo uso es imprescindible como primer paso de la doble limpieza.

Así sus fórmulas concentradas, actúan con mayor eficacia sobre la piel, y por eso los resultados se ven desde la primera aplicación.

Son muchos los beneficios de eliminar el agua de las fórmulas cosméticas y la conciencia de los consumidores sobre los problemas ambientales está impulsando a las marcas a adoptar un comportamiento más responsable con el medio ambiente para proteger los recursos naturales de nuestro planeta.

¡Así que esperemos ver cada vez más formulaciones y texturas innovadoras sin agua en su composición, porque el futuro en cosmética es waterfree!

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