The new slow life o Los cambios que nos dejará la crisis del coronavirus en cosmética- Una nueva conciencia

Esta es mi opinión de lo que creo que va a dejarnos en cuanto a comportamiento de consumo en dermocosmética la crisis del coronavirus.

Evidentemente, como sabes que suelo hacer, he ido investigando aquí y allá, viendo diferentes indicadores y estudios tanto de investigación de mercado, como de comportamiento de los usuarios de cosmética.

Lo resumiría en tres aspectos fundamentales: confianza, medio ambiente/ cuidado de la comunidad y bienestar físico/ emocional.

La confianza

Evidentemente la situación ha generado que muchas firmas de cosméticos no puedan llevar adelante su plan de lanzamientos, ya que las grandes fábricas que los producen, han sido cerradas temporalmente.

Además, al consumidor comienza a preocuparle el origen de los principios activos que conforman el listado de ingredientes de los productos cosméticos. Esto no sólo va a afectar a la cosmética, sino que muchísimo más a los productos que van a ser ingeridos. Antes de esta crisis sin precedentes, preocupaba más el coste de los productos que su origen.

Y no sólo nos va a preocupar el origen de las materias primas que conforman los productos que utilizamos, sino que además se está observando una tendencia a lo natural: natural en la alimentación, natural en el origen de los principios activos de los cosméticos, y natural en el aspecto que luciremos, ya que las mascarillas van a dar lugar incluso a un modo de maquillarnos y tratarnos la piel muy diferente a lo que veníamos utilizando hasta ahora.

El cuidado del medio ambiente

formará parte de nuestra nueva conciencia como consumidores. Trataremos de reutilizar al máximo, y recurriremos también a envases que, en la medida de lo posible, permitan ser reutilizados. Además, buscaremos ingredientes de origen natural, huyendo de los químicos innecesarios, sin importarnos en este caso que el coste pueda llegar a ser algo mayor.

Hablando de envases, buscaremos aquéllos que permitan utilizar el producto sin contaminarlo, huyendo así de envases abiertos, o que requieran introducir las manos en ellos repetidamente.

El bienestar físico y emocional ha pasado a cubrir una de las primeras preocupaciones en la cabeza de la mayoría de los consumidores. Recurriremos a fórmulas que sean más sensoriales, que nos permitan crear nuestros pequeños espacios de cuidado en casa, recuperando ese “spa at home” vinculado con el movimiento hygge de vida slow, que ha venido definitivamente para quedarse.

Creo que lo que nos está enseñando esta nueva era es a disfrutar mucho más del momento presente, a cuidarnos a nosotros para poder cuidar mejor a los demás y al entorno que nos rodea. Creo que seremos más responsables y cuidadosos, creo que valoraremos más cada día, y que las decisiones de compra las haremos de una manera más consciente y con un halo de “por si acaso”, al menos durante los próximos años.

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