10 mitos en dermocosmética

Bueno, realmente hay más de 10, pero aquí te queremos presentar los que más nos han llamado la atención. Lee, lee.

  1. Cuanto más cara es la crema, o más famosa es la marca, mejores son sus efectos: va a ser que no. La efectividad de un tratamiento dermocosmético, viene dada por su composición, cómo ha sido formulado, o la calidad de sus ingredientes. Así que ni precio, ni marca, ni quien te la vende, tienen nada que hacer con esta verdad.
  2. La cosmética orgánica es mejor que la convencional: no es mejor, es diferente. La cosmética orgánica está formulada con ingredientes de origen orgánico, y además ha de estar debidamente indicado y si es posible, certificado. Si eres de las que te gusta cuidarte con este tipo de cosméticos, busca siempre laboratorios de confianza, nada de fórmulas caseras.
  3. Prefiero no utilizar determinadas marcas porque estoy en contra de la experimentación animal: en Europa (también en EE.UU y Latinoamérica) está prohibida la experimentación en animales desde 2013, así que si ves sellos en tus cosméticos con conejitos “cruelty-free”, no quiere decir que las demás marcas no lo hagan. Estos sellos no tienen carácter oficial.
  4. Las cremas y preparados anticelulíticos hacen milagros: pues va a ser que tampoco, y siento desilusionarte. Si bien es cierto que una buena alimentación y estilo de vida acompañados de masajes con cremas y productos anticelulíticos, ayudan a disminuir su apariencia, no eliminan de raíz el problema (que nos afecta a casi todas, querida).
  5. Los parabenos de los cosméticos son tóxicos: los parabenos son conservantes, y son necesarios en cosmética. ¿Crees que es más tóxico un parabeno, o el hongo/bacteria  que se forma en el cosmético por la ausencia de los parabenos? De hecho, además de ser los mejores conservantes de los que disponemos, son los que menos alergias producen y además se recogen en un reglamento cosmético que los aprueba y controla antes de su comercialización.
  6. Si es hipoalergénico, no produce alergia: no necesariamente. Si un ingrediente es hipoalergénico, tiene menor riesgo de producir alergia, pero hay que mirar la formulación en conjunto, y no hay ningún fabricante que pueda asegurar que una fórmula no desarrolle nunca alergias. Cada uno somos un mundo.
  7. La piel se acostumbra a los cosméticos y por eso hay que ir cambiándolos: tampoco. La piel, eso sí, va cambiando durante las estaciones del año, por situaciones personales, por su propia fisiología… es decir, no siempre tenemos la piel en las mismas condiciones, y por eso sus necesidades van a ir cambiando.
  8. Hay cremas que reducen los poros: pues no, los poros son los que son, y son como son. Eso sí, las mascarillas y sustancias como el ácido salicílico los mantendrán bien limpios, y su apariencia se disimulará, pareciendo a la vista más pequeños.
  9. Se acerca el verano, y ya es hora de usar protector solar: si a estas alturas no lo sabías, me alegra que al menos leyéndonos sepas que hay que usar protector solar a diario, como base de tu rutina beauty. Al menos un factor de protección 30, ya que tenemos la suerte de vivir en un país en el que el sol sale (casi) todos los días.
  10. Los aceites faciales provocan acné: cada vez vemos más opciones de aceites faciales disponibles, y una vez que sabes utilizarlos, créeme que no dejarás de hacerlo. No obstruyen los poros, y según la naturaleza de la piel, hay que utilizar sus diferentes variedades. Además, los aceites faciales ayudan a recuperar la piel alterada, disminuyen la visibilidad de cicatrices, reconstruyen y relipidizan la piel, además de tonificarla y hacerla más firme.

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