Mi idilio con los aceites faciales

Mi idilio con los aceites faciales dura años, y el tuyo, espero que se mantenga o comience, después de la entrada que he escrito para ti.

Porque cuando tienes conocimiento, y sabes que algo funciona bien, no quieres quedártelo para ti, sino que cuanta más gente lo pueda entender e interiorizar en su rutina cosmética, mejor se van a sentir con su piel y consigo mismos.

Algunas colegas farmacéuticas cuando lancé la marca Sarah Becquer, planteaban ciertas reticencias en el uso y recomendación de aceites faciales, bien porque su piel era mixta/ grasa y creían que los aceites iban a empeorar esta complexión, o porque directamente no habían reparado en la función fisiológica que los aceites vegetales que utilizamos en nuestra fórmulas producen sobre la piel.

Casi medio año después de lanzar Sarah Becquer, voy viendo cómo ellas mismas y las personas a las que han recomendado nuestros productos, están encantadas con la introducción en su rutina de belleza de estos preciosos elixires de la naturaleza.

Así que me he decidido a contarte brevemente, por qué la introducción de nuestros aceites secos (Recovery Oil o Nutrition Oil) en tu rutina cosmética va a mejorar tu piel, llevándola a otro nivel de hidratación, luminosidad, y consistencia.

Nuestros aceites faciales están formulados con aceites vegetales y tienen un tacto seco, lo que hace que sean fácilmente absorbidos por la piel, y no te dejen la sensación untuosa que esperas notar al utilizarlos.

La naturaleza de nuestra piel es oleosa. La capa más externa de nuestra piel, conocida como epidermis, actúa como un bloque de ladrillos y su cemento.

Por analogía, los ladrillos son las células de la piel que se llaman queratinocitos, y el cemento que los une son lípidos, es decir, moléculas grasas que se llaman ceramidas o ácidos grasos.

Nuestros aceites, están formados por esas ceramidas y ácidos grasos, que se ha visto que a lo largo de los años vamos perdiendo. Por eso, el uso continuado de manera diaria en tu rutina de belleza de aceites como el Recovery Oil o el Nutrition Oil, te ayudará a recuperar ese cemento que se pierde de manera natural con el paso del tiempo.

Además, la propiedad principal de nuestros aceites es la de hidratar.

Esta capacidad hidratante se la da la característica tanto de oclusividad parcial, impidiendo la pérdida de agua transepidérmica, como de emoliencia, ya que suaviza, calma, y mejora el aspecto general de la piel, dotándola de mayor luminosidad.

Los aceites que utilizamos en nuestras fórmulas son no comedogénicos, no tienes que temer por la aparición de granitos, siempre que evidentemente, seas cuidadoso con la higiene y el cuidado de tu piel.

Nuestros aceites son biomiméticos. Se parecen a los lípidos que existen de manera natural en la piel, y por ello, se absorben rápido y la piel los integra en su estructura como propios. Este hecho, con el uso continuado, es el que va a ayudar a recuperar el aspecto y la hidratación de la piel.

Además, nuestros aceites tienen propiedades seborreguladoras. Esto quiere decir que al aportar los lípidos que la piel necesita de manera exógena, la piel no tiene necesidad de generar más sebo para soportar circunstancias externas de deshidratación, como por ejemplo el calor en verano, o el frío en invierno.

Por eso son ingredientes muy interesantes para incluir como sérum en tu rutina cosmética, porque van a aportar además de los antioxidantes, vitaminas y nutrientes beneficiosos para tu piel, lípidos que ayudan a mejorar su estructura y la función barrera, así como su hidratación y regulación del exceso de sebo.

Este último párrafo da para varias entregas más de este blog, así que si te ha gustado, dame unos días más, y en seguida te cuento más datos interesantes sobre las rutinas cosméticas con aceites faciales.

¿Te gustan más ahora que lo has leído? ¿Te apetece probarlo?

Que disfrutéis de la última semana de julio de este año 2020.

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